El término damping en geotecnia sísmica se refiere a la capacidad del suelo o del sistema geotécnico para disipar energía sísmica a través de deformaciones internas y fricción. Esta disipación de energía ocurre debido a las características viscoelásticas de los materiales del suelo, lo que reduce la amplitud de las vibraciones durante un evento sísmico.
En términos prácticos, el damping es un parámetro clave en el diseño geotécnico bajo condiciones sísmicas, ya que afecta la respuesta dinámica de estructuras y suelos ante vibraciones inducidas por terremotos. Este se puede expresar como:
- Damping intrínseco: Relacionado con las propiedades inherentes de los materiales del suelo, como su cohesión, fricción interna y saturación.
- Damping adicional: Generado por mecanismos como fricción entre partículas de suelo y pérdida de energía en las interfaces suelo-estructura.
El damping se mide comúnmente como una fracción crítica de amortiguamiento, la cual se utiliza en modelos analíticos y numéricos para simular la respuesta dinámica del suelo y las estructuras. Por lo general, valores típicos de damping oscilan entre el 2% y el 5% para suelos y pueden ser mayores en materiales con mayores capacidades de disipación.